viernes, 28 de marzo de 2014

VACACIONES.

                                                                           


                                                                     VACACIONES

                                                                             


FUERA:


Tras  los cristales campos segados de mies,

dorada, madura por el sol,

van desfilando ante mis ojos asombrados.


DENTRO:

La música suena, compañera del viaje.

Nómadas en busca del mar.

descanso estival, ocio para el cuerpo.

descanso para la mente.



ARRIBA:

Algunos cirros de blanco algodón  rompen el azul.

Un águila planea entre los picos.

Reflejo de su sombra en la  luz.

Dulce silencio en las alturas, belleza sin par.


ABAJO:

Los árboles vestidos de fiesta bailan al aire.

Tapiz natural, en la tierra,armonía de colores.

Soledad, luz y calor en los campos de Castilla.



                

                                                                               Toñi Valentín




miércoles, 19 de marzo de 2014

poemas y frases













Hoy miércoles 19- 03 - 2014 empiezo a poner algo de literatura en este blog que he abierto en clase.
        

                                                       INFANCIA


                           
                               Rizos de oro, ojos marrones, nariz chatita
                                 
                                         boca piñón, chupete en ristre,
      
                                      va caminando tras un balón.
 
                             con tres añitos mira la vida con ilusión.
                              
                              Todo es nuevo, todo le asombra,
                               despierta al sol.
                                      Un pajarillo que se le acerca,
                                  quiere cogerlo y hecha a volar.
                                   Llora mi niña, llora incansable.
                                    No llores reina, quiere volar,
                            que cuando crezcas, comprenderás.
                             Lo que es ser libre, la libertad.
                             Rizos de oro, ojos marrones, nariz chatita
                                 boca piñón, chupete en ristre,
                            
                                 va caminando  tras un balón

                                                                               Toñi Valentín
                                   
         
                                                       Cada hombre puede encenderse una luz

                                                         en el camino, así mismo.

                                                                                          Heráclito.

REMEMBRANZAS




       Hoy voy ha comenzar el blog en serio, voy a insertar una imagen y poner uno de mis relatos.

  Algún poema, nada personal, pero algo de lo que tengo escrito y que lo pueda leer la gente que

quiera entrar en mi blog.

 Quiero empezar con el relato que tengo dedicado a mi padre, con el titulo que he puesto a la entrada

del blog:   REMEMORANZAS.

REMEMORANZAS

Camina con la espalda encorvada siguiendo el cauce del río, ya no es como lo recuerda, todo está cambiado, ahora la gente viene a pasar el día para descansar y relajarse del trabajo diario. Él ha venido con sus hijos después de dejarse convencer.
-          Anda padre, vente, que vamos donde tú ibas a pescar. ¡Anímate!
Y aquí está, tantas cosas le vienen a la cabeza que está aturdido, no sabe si por el viaje en el coche (han tardado en llegar), o por tantos recuerdos como se le agolpan en la cabeza y le aceleran el corazón.
Su nieto llega corriendo y llamándole:
-      ¡Abuelo, abuelo!
Llega a su lado y se coge de su mano. Siente la suavidad de esa mano pequeña que se envuelve con la suya y siente una gran ternura. ¡Lo adora!. Lo mira y empieza a contarle todo lo que el río significa para él, como cuando era joven venía a pescar cangrejos y truchas en este río que hoy contempla, y adivina por la fuerza y la suciedad de las aguas que, hace poco ha habido una tormenta, y viendo sus ojos brillar por el interés y la admiración que siente por él, se deja llevar por los recuerdos y deja que surja su vida a través de sus palabras...
La tarde se dejaba sentir pesada y agobiante, y aunque la proximidad del río aliviaba un poco el ambiente sofocante, se adivinaba que se estaba fraguando una tormenta.
Peluso, el burro, estaba inquieto y nervioso, y Curro, el perro, no tenía ni ganas de ladrar. Había preparado los aperos de la pesca y echado los arquillos en los sitios que su experiencia le hacían adivinar que era un buen sitio. Esperaba hacer una buena tarde, era un lugar en el que el año anterior, cuando estuvo haciendo la temporada, se le dio bien. Este año necesitaba tener  una buena temporada para poder recuperarse del invierno desastroso que habían tenido, apenas había podido trabajar y los ahorros habían desaparecido, eran muchas bocas que alimentar y aunque las hijas  mayores ya echaban una mano trabajando, todo era poco. Si hubiera tenido un hijo serían unos brazos más para trabajar y una compañía para él en la temporada de pesca... pero eran todas chicas. Aunque no se quejaba, habían nacido sanas y no habían tenido problemas al criarse.
Siguió con la tarea de vigilar los arquillos y la buena pesca casi hizo que se olvidara del bochorno. Tenía las banastas casi llenas de hermosos cangrejos, de buena talla, en Sigüenza seguro que los vendería a un buen precio. Era evidente que era un río que no había sido castigado por los pescadores, poco conocido. Cuando vendiese los cangrejos no comentaría a nadie donde los había pescado.
Cuando salió del cauce del río se dio cuenta de que tenía la tormenta encima. Donde estaba, entre árboles y a la orilla del río, no se había dado cuenta de como había empeorado el tiempo.
-      Peluso, tendremos que levantar el hato. ¡Curro, aquí!. Nos vamos enseguida.
Mientras el hombre se dirigía a los animales iba recogiendo el ato y la comida y metiéndolos en las alforjas. Un relámpago iluminó el entorno como si fuera una culebra de luces. El trueno se dejó oír casi al instante. El burro se asustó y rebuznó, dando un salto y coceando, y el perro le ladró para que se tranquilizara y miró a su dueño esperando una orden.
-      Esto se pone feo Curro, hay que darse prisa y salir de aquí enseguida.
El no era un hombre miedoso, no era la primera tormenta que pasaba en el río, pero su instinto le avisaba  que el sitio era peligroso. Se estaba poniendo nervioso, pues veía que tenía la tormenta encima  y no le iba a dar tiempo de salir antes de que estallara.
Los truenos  y los relámpagos se sucedían sin tregua, empezó a llover cayendo grandes y pesadas gotas, sentía que el agua le chorreaba por la cabeza y le empapaba la camisa. En un momento la lluvia se convirtió en diluvio. Estaba sacando los arquillos lo más rápidamente que podía, no podía perderlos, y si se descuidaba la corriente se los llevaría. El río bajaba con más caudal y las aguas se estaban enturbiando, habría descargado antes por la parte alta y por eso crecía tan rápidamente. No veía con la cortina de agua y casi a tientas recogía los palos de los arquillos. Le faltaban  un  par de ellos que no recordaba donde los había echado. Estaba entrándole pánico y se tranquilizó a si mismo:
-      Calma Anselmo, cálmate, no es la primera vez que te pilla una mala tormenta.
Sentía el corazón latiéndole en los oídos como un tambor, se estaba engañando y corría peligro. Dio por perdidos los arquillos que le faltaban y salió de la orilla. Cargó al animal con las banastas, sin desatarlo, no fuese que se escapara al asustarse de los truenos. Llamó al perro:
-      En marcha Curro nos vamos  de este infierno.
Eran las seis de la tarde y parecía noche cerrada, sentía las sandalias encharcadas  y  aunque el agua le chorreaba por todo su cuerpo no tenía frío. El bochorno continuaba, faltaba bastante para que terminase la tormenta.
Sujetaba a Peluso con fuerza por el ramal y el cabezal, mientras trataba de orientarse para salir al camino. Cuando llevaba unos minutos andando, comprendió que no iba bien, pues ya tendría que haber salido al claro que había antes de salir al camino. Oía el río bajar con las aguas encrespadas y sabía que se podría desbordar en cualquier momento. ¡Tenía que salir de allí!. No era un hombre creyente, pero sin pensar siquiera en lo que hacía sus labios susurraron una oración:
-        Madre de Dios, si es verdad que somos tus hijos, ayúdame a salir de aquí, por mis hijas  te  lo pido Señora, hazme ese favor.
Siguió andando buscando la salida. Un rayo surcó la oscuridad y un árbol cayó abatido a unos metros de él, surgieron llamas del tronco desgajado que fueron apagadas enseguida por la lluvia, el ruido que hizo al caer fue ahogado por el estrépito del trueno. Con la luz que produjo pudo ver una figura que venía en dirección a él. Se paró, no podía dar crédito a sus ojos. Curro también debía estar asustado y con los sentidos abotargados, pues no había detectado su presencia ladrando.
Sintió que se le encogía el corazón. ¿Quién sería el que con este tiempo se atrevía a  andar  por esos parajes? ¿Sería otro desgraciado como él? Se paró esperando que llegara a su lado y cuando llegó, o vislumbró que había llegado gracias a la luz de los relámpagos, decidió preguntarle como salir de allí y proponerle unir sus esfuerzos para lograrlo juntos.
A la luz de un relámpago, cuando ya casi estaba a su lado, le pareció ver a una mujer y sintió que su corazón dejaba de latir por un momento. Un escalofrío recorrió su cuerpo erizándole el vello de toda su piel.
Una voz suave y pausada, que demostraba que no estaba asustada por la situación, le preguntó:
-      ¿Qué ocurre buen hombre?        ¿Se ha perdido?   
El corazón recobró su ritmo. Parecía una mujer joven y agradable, no tenía porqué estar asustado.
-      Me he desorientado con la tormenta y no consigo salir al camino con esta oscuridad.
La mujer con naturalidad le contestó:
-        Va usted en dirección equivocada, vuelva sobre sus pasos y a unos cien metros gire a su derecha y suba la cuesta que encontrará. No le importe trepar aunque sea malo el camino,  el río  se va a desbordar y estará usted  seguro en el cerro.
-      ¿Usted no viene también?
La voz de la mujer se dulcificó aún más y le dijo:
-      No, yo debo volver a mi casa, que tenga un buen día y quede tranquilo, no le pasará nada.
Le dio las gracias y ella siguió su camino. Él, dando la vuelta al animal, volvió sobre sus pasos e hizo lo que la mujer le había dicho.
Pasó  la noche en una cabaña. No le gustaba aquella zona, los pastores  le habían avisado que por allí en las noches  oscuras paseaba la Santa compaña y desde luego él no tenía ninguna gana de encontrársela y mucho menos de seguirla,  todavía le necesitaban en su casa y tenia que hacer muchas cosas antes de abandonar este mundo. Los pastores decían que quien la veía se sentía obligado a seguirla. El no creía mucho en esas cosas, pero desde que le rezó al ánima despertadora cuando tuvo miedo a dormirse, un día que tenía que levantarse de madrugada, y lo llamó por su nombre a la hora que él le pidió, ya se toma estas cosas con cierto respeto.  Aún sigue pidiendo que lo despierte  cuando lo necesita,  pero le dice que no lo llame por su nombre, sólo que lo despierte. Sintió miedo cuando oyó su nombre, llamándole con una voz tan fina y lejana, le impresionó bastante no lo puede negar.
No durmió apenas y al día siguiente decidió acercarse hasta Sigüenza para reponerse.
Se hospedo encima del bar donde solía vender los cangrejos, el dueño ya le conocía y no le cobraba por pasar unas horas descansando cuando pasaba por allí,
Estaba tan cansado que decidió pasar dos días para recuperarse y reponer el equipo, tenía que secar  las mantas  y comprobar lo que necesitaba.
Tuvo pesadillas, alguien le pedía que volviese a casa, que tenía que volver... Despertó angustiado y decidió que se iría,  todo parecía tan real en el sueño que no iba a estar tranquilo hasta que comprobase con sus propios ojos que todo iba bien.
En casa no le esperaban aun, se había marchado por dos semanas,  pero ya se inventaría algo para justificar su pronto regreso. No quería quedar como un tonto diciendo lo que le había pasado.
.Llegó dos días después, todo estaba tranquilo,  no contó a nadie lo que le  había pasado y cuando ya tenía todo preparado para irse de nuevo, su padre cayó enfermo y no se fue. Murió a los dos días. Todavía se le pone la carne de gallina cuando recuerda estas cosas.
Sintió la mano de su nieto apretar la suya y le miró. Sus ojos estaban expectantes e interesados. Se había quedado callado, ensimismado mirando el río, y su nieto le animaba para que continuase:
-      ¡Sigue abuelo! ¿Y qué más te pasó?
Y Anselmo continuó la historia...
Cuando regrese a pescar fui por la zona de Soria.  En los ríos Lobo y Ucero, en ese paraje el tiempo se había asentado, y había bastantes cangrejos y poca competencia.  Llevaba tres días pescando por esa zona, cuando una  mañana escuché ruidos de coches y voces no habituales en aquellos parajes. Estaba acostumbrado a los ruidos del campo y a los que hacían sus animales. Prestó atención sorprendido, a veces venían pescadores y cazadores, pero en esta ocasión parecía demasiada gente.
¿Qué pasaría? ¿Estarían haciendo una redada? Aún decían  que   había  maquis por la comarca.  El no se enteraba de nada aislado como estaba. Esperaría a ver. Vio acercarse a un hombre joven, muy alto y fuerte, que por su aspecto y su forma de vestir debía ser alguien importante. No le gustó, significaba complicaciones. Le había visto y se dirigía hacia él:
-      Buenos días - dijo el hombre.
Contestó con respeto y algo de temor:
-      Buenos días señor.
El hombre prosiguió muy serio:
-      ¿Es usted de por aquí?
-      No, no señor – contestó muy rápidamente.
-      ¿Podría identificarse?
-      Sí, sí, claro. Me llamo Anselmo...
El hombre no le dejó continuar:
-      ¿Me enseña el carnet de identidad?
-      Sí claro, permita que lo vaya a buscar.
El hombre lo siguió mientras él se dirigía donde tenía sus cosas. Mientras andaba el hombre le preguntó:
-      ¿Está usted solo?
Él contestó con respeto, mientras veía como otros hombres iban acercándose y mirando por todos los sitios como si buscasen algo:
-      Estoy pescando, pero tengo la licencia en orden, se la enseñaré si quiere.
El hombre contestó:
-      No, sólo enséñeme el carnet, con eso bastará.
Buscó su chaqueta y sacó la cartera donde tenía todos los papeles y cogiendo el carnet se lo entregó al hombre.  Comprobó sus datos y le miró al ver la fotografía, pareció conforme y cogiendo el carnet,  le ordenó esperar ahí sin moverse. Dijo que volvería enseguida y recalcó:
-      No se mueva de aquí hasta que vuelva.
Bien, esperaría. No parecía prudente no hacer caso, viendo toda la gente que andaba por allí. No tuvo que esperar mucho, el hombre volvió enseguida y al devolverle el carnet le dijo:
-        Tendrá que coger sus cosas e irse más arriba por hoy, pues aquí no se puede quedar. Han venido a cazar unos señores muy importantes y no puede estar aquí.
Sintió que le ardía la sangre de rabia, pero sabía que no podía hacer nada, se mordió los labios y tragándose la rabia asintió. Recogió los arquillos que tenía echados y cogiendo lo que necesitaba  para el día se fue  donde le habían dicho que podía quedarse.
A la caída de la tarde, cuando se estaba preparando la cena, sintió que alguien se acercaba, era el hombre que vio por la mañana:
-        Buenas tardes buen hombre, ya nos vamos. Puede volver usted donde estaba cuando quiera. ¿Qué tal se dio el día?
Anselmo contestó amablemente, ese hombre no debía tener la culpa, sería un mandao:
-      No se dio mal del todo.
-      ¿Me vendería unos cangrejos?
Se quedó sorprendido, no esperaba esto:
-      Usted dirá los que quiere, para eso estamos.
-      Bueno, enséñemelos y veamos, según sean.
Se acercó a las banastas seguido por el hombre, y quitando la tela de saco que tenía atada se los enseñó. Los cangrejos eran de buen tamaño, aunque los tenía revueltos, no los había separado por tamaños todavía. Esto lo hacía cuando los iba a vender.
El hombre mirándolos le dijo:
-      Póngame cuatro o cinco quilos de los grandes.
Se fue a por la romana para pesarlos, y como ya se le había pasado la rabia de la mañana, habló con el hombre:
-      ¿Se ha dado bien el día de caza?
-      No se ha dado mal.. - Y con tono zumbón  continuó:
-      Cuando se ponen a huevo las piezas, se caza bien.
Anselmo no hizo ningún comentario, pero se quedó sorprendido y dejó que el otro hombre hablase.
-        Bueno hombre, pues parece que usted no ha perdido el tiempo. Los cangrejos son grandes. Se queda usted por aquí todavía, ¿no?.
-        Sí, quizá pasado mañana vaya a Sigüenza. Si sigue la buena racha, mañana ya no tengo que ir. Vendí la pesca pronto, ¿no? - bromeó.
El hombre echó mano a su bolsillo y sacando la cartera la abrió y sacando unos billetes, sin preguntar cuanto eran los cangrejos, se los puso en la mano diciendo:
-      ¿Está bien así?
Esperó su contestación, con la cartera abierta, como si hubiese que darle más todavía.
-      Sí, sí, pero no es tanto, tengo que devolverle...
-        No, déjelo así. Por las molestias que le hemos ocasionado, y además, allí en la capital estos cangrejos valen eso, así que no piense que le damos propina. ¿De acuerdo?
-      Bueno, si usted lo dice. Hice buena venta hoy, sin moverme del río.
-      Pues nada, lo dicho, a seguir bien y quede usted con Dios, buen hombre.
-      Adiós señor.
De su boca no salió gracias, aunque sabía que debía darlas, pero se mordió la lengua y se hizo el despistado.
Recuerda aquel verano como el que marcó su vida. Desde entonces empezaron a mejorar las cosas y a tener más comodidades en casa.
Al cabo de algunos años, supo quien era el hombre que había visto ese día bajar del coche y por el que tuvo que irse a otro sitio. Lo vio en los periódicos y en la televisión cuando fue víctima de un famoso atentado  terrorista.
Aunque todos dicen que hoy van las cosas hacia atrás como los cangrejos, por muy mal dadas que vengan, no cree, ni desea, que nadie pase por las calamidades que él pasó. Todavía  recuerda la petición que le hizo a la Virgen( aunque no era creyente)  la oportuna   aparición  de aquella joven  esta seguro que  fue en respuesta a su plegaria  el día de aquella  tormenta tan mala.  Hoy el río baja  tan rojo como entonces.  Tiene tantos recuerdos.... Ha pasado tantas calamidades que  si no hubiese tenido un Ángel de la guarda  ó algún espíritu protector no cree que hubiera resistido tanto.
Y aquí esta, viejo y con su nieto de la mano que le escucha con admiración y cariño. ¡Es tan niño...! Le da una palmadita en la espalda y le dice:
-      ¿Volvemos con tu madre?
Y dando la vuelta, regresan caminando despacio donde les espera su hija.


Toñi   Valentín

  

martes, 18 de marzo de 2014

 
  1. Hoy martes he creado mi blog desde el taller de Mercedes. Ha sido laboriosa la empresa, nos hemos reído un poco porque los títulos elegidos estaban todos pillados. Esto de Internet, es tremendo, por mucho que creas que lo que eliges  es original, resulta que no, que no te lo admite, ya esta registrado.
  2. Bueno ha sido una pasada, pero al fin lo he conseguido. El titulo es mío. Es mi blog. !BIEN! 
  3. Espero poder salir airosa de esta empresa. Me gusta escribir.
Tengo escritos relatos y micro relatos, poemas, cuentos... que iré colgando en el Blog, así como comentarios de la actualidad, y del día a día. Tal vez me anime y también ponga alguna receta de cocina que me salga bien, y la recomiende.
 Bueno ya es otro día.  Los miércoles los tengo completos: clase por la mañana de historia y por la tarde de informática. Historia me ha gustado siempre. Informática porque hay que estar al día, no se puede ser una analfabeta en este tiempo de ordenadores. La curiosidad me puede.

 En historia estamos repasando la época del reinado de Felipe II, estamos viendo que fue un desastre. no se pueden controlar tantos reinos por una sola persona. Felipe II presumía que en sus dominios nunca se ponía el sol. Se  quedó con el deseo de conseguir ser coronado Emperador.
Hemos estado comentando, que leer libros de historia novelada ayuda mucho a conocer los hechos que sucedieron en otras épocas, siempre que los escritores de esas novelas se hayan documentado bien y lo hagan sobre personajes reales y basándose en la historia, aunque luego tenga una parte de historia ficticia. y sepamos distinguir lo que es historia real y lo que es inventado.

 Estoy leyendo la novela de CIRCO MÁXIMO de el escritor Santiago Posteguillo y me está enganchando, ya conocía la historia de este emperador de origen hispano, que fue un gran estratega y tuvo que demostrar lo que valía para que los romanos lo aceptaran como emperador. Esta novela  aúna hechos históricos reales y de ficción. Es un "tocho" de mucho cuidado y sin embargo te atrapa, aunque tengas que usar un cojín para ponértelo encima, porque te puede dar hasta una tendinitis de sujetarlo con lo que pesa. Y ya hay que tener ganas de leerlo. Desde luego no es el mejor libro para leer acostada. como se te caiga encima te lesiona, ja, ja, ja.
En la clase nos vamos pasando títulos de libros que son interesantes para leer. Se van acumulando.
Cuando termine esta novela desde luego me pasaré a otro genero de lectura, porque con ese libro voy a quedar un poco harta. Me gusta mucho leer y leo todos los géneros...   Bueno casi todos, porque la erótica que esta tan de moda, no he leído ninguna ni creo que las lea, ni las románticas.
    
La verdad es que soy más lectora, que escritora.

Me gusta viajar y se me ha ocurrido poner esta foto de Notre dam  de parís. Allí pasé una semana genial hace unos años. Aunque llovió a mares, haciendo honor al tiempo que hace en París.

Así he aprendido a insertar imágenes en el blog.