lunes, 3 de octubre de 2016


MARCIANO Y TÁRSILA


– Sí, sí, éstas me van a engañar a mí, que sabe el diablo más por viejo que por diablo. La cartilla del Banco no la ve ninguno mientras yo viva.
– Qué crees, que éstos no nos van a sangrar, mientras estemos aquí en su casa… ¡Menudos son!, “veníos a casa, así yo podré atenderos mejor mientras madre esté mala”, como que nos lo van a hacer gratis.
– Marciano, calla, que te van a oír, que estamos en su casa y ellos están ahí al lado. Que son tus hijos por Dios. Cálmate, nadie te pedirá nada. Los chicos sólo quieren que  me ponga bien y después nos volvemos a casa, pero reconoce que ahora necesitamos ayuda.
– Ya, ya, pues mientras yo viva, éstos desde luego que no ven un duro, y aún pienso dar mucha guerra. Nunca los he necesitado, así que se arreglen como puedan Tarsi, que tú te vas a poner buena enseguida, y nos vamos a nuestra casa, que éstos son unos cuervos.
– ¡Nunca nos exigieron nada Marciano! Desde bien jovencitos se han buscado la vida solos, todos, los siete, y cuando los hemos necesitado, han estado ahí. Nos ayudaron a buscar el piso cerca de ellos, cuando decidimos salir del pueblo porque ya no quedaba casi nadie, y si no es por ellos… Cómo tú y yo habríamos podido meternos en ese jaleo.
– Pero yo lo pagué, bueno nosotros.
Ella hace que no ha oído ese “YO”, al corregirse él. Ese tema ya quedó zanjado en otras discusiones. Pero no consiente que ponga en duda la buena disposición de los hijos, aunque no tiene gana de enfrentamientos le recuerda cómo son.
– Estoy muy orgullosa de ellos, de los nietos, y de los biznietos.
-¿No crees que podrías confiar un poco en ellos? Han demostrado ser buenos chicos, y ganarse la vida honradamente.
 – Sí, cómete de vista al marido de ésta, la Charo, que mucho respeto que parece que demuestra. Pero lo tengo “calao”, que no me traga, ahora que lo mismo se lleva.
– Ay Marciano, ya va siendo tiempo de que confíes un poco, y digas a los hijos el dinero que tenemos y dónde guardas los documentos. Por si necesitamos que tengan que arreglar papeles, que nos puede pasar algo cualquier día y hay que facilitarles las cosas.

– ¡Pero qué dices! Con noventa años voy a necesitar que mis hijos lleven mis papeles. Me sobro y me basto, cuando sea más mayor y no me funcione la cabeza, ya me lo pensaré.

viernes, 30 de septiembre de 2016




     Me estoy haciendo perezosa para escribir, este año lo he dedicado a leer, (mucho) y creo que ya va

siendo tiempo de  dedicarme a escribir algo, voy a tratar de inscribirme en algún taller que me anime

hacerlo. La lectura es una actividad cómoda y gratificante, y si el libro merece la pena, te engancha,

entonces no hay tiempo para el aburrimiento, Animo a eso, a leer, y a disfrutar haciéndolo.

Hay un amplio panorama de autores y temas para elegir. Dicen que en España se lee poco, pues yendo

a las librerías y bibliotecas, no se nota, se editan  muchísimos libros de de todas las categorías, pese

al libro electrónico. Si no se leyera y vendiese, las editoriales no publicarían tanto.

Aunque he tenido ocasión de estar en alguna presentación de libros y pequeñas editoriales nuevas, que

solo con ojear el libro, piensas: "Quién se leerá esto" y lo comprarán claro.

Quizá por eso no escribo tanto, ya hay demasiada gente que lo hace. Como no  lo hago para que lo

publique ninguna editorial, no me he molestado ni siquiera en mandarlo a ninguna, He participado en

algún concurso de asociaciones o comunidades, ganado algún premio,

Tengo la posibilidad que me lean a través del blog, Tengo mis lectores, que es lo que realmente quiere

quien escribe y con eso ya me doy por satisfecha.



De los libros que he leído este verano, recomiendo a quien le guste leer:

 Titulo;  La luz que no puedes ver.     Autor,     Antony Doerr

Titulo: La tierra que pisamos   e  Intemperie.          Autor: Jesús Carrasco.

Titulo:  Si las montañas hablaran   Autor: Khaled  Hosseine

Titulo: Nos vemos allá Arriba,     Autor: Pierre le Maitre

 Estos libros son una pequeña muestra, de lo bueno que hay en el panorama literario.




lunes, 18 de abril de 2016









OKUPAS


La casa con el tejado caído,

que a su puerta nadie llama.

Sus ventanas, sin cristales,

tienen cortinas rasgadas.
                                           
                                 De los techos cuelgan blondas,

tejidas  por mil arañas.

Y en los suelos enlosados,

dejan  huella otras pisadas.

Y en el jardín sin contornos,

con la pared derribada,

La  Yedra y las malas hierbas,

crecen ahí, abandonadas.

Y disfrutan del hogar, golondrinas,

 sapos, Insectos,  y ratas.



miércoles, 2 de marzo de 2016

EMPACHO



EMPACHO
Él le pasa el brazo amorosa y posesivamente alrededor de la cintura, y como al descuido, apoya la mano en su nalga izquierda, anticipando una caricia, deseando llegar a casa para en la intimidad  abrazarla y demostrarle todo lo que la quiere, la desea y la necesita. Laura es su vida. Se pasa el día mirando el reloj, para ver cuándo acaba la jornada de trabajo e ir a buscarla para volver a casa juntos de nuevo.
Ella se ha dado cuenta de su maniobra y con disimulo, como si fuese a colocarse bien la chaqueta, ha retirado su mano ¡Está harta! Todo era bonito al principio, le gustaba  Mario. Se sintió halagada cuando le regaló los bombones el primer día que se acostaron y le dijo que ella le gustaba más que el chocolate de esa caja.  Hasta le quería, o eso creía, pero ahora después de un año de convivencia, está agobiada, cansada de oírle decir que es un bombón, desnudarla y tomarla cada día como si fuera un nuevo sabor que no se cansa de probar. La lame por todos los sitios, su pecho: chocolate con menta, su vientre con sabor de almendras, sus ingles, saben a fresa y limón y así… Todos los sabores de la caja de bombones que para él es su cuerpo. ¡Está asqueada, ya le da repugnancia sentir su saliva!, y se frota cuando se ducha tratando de quitarse el olor que  nota que se desprende de su boca y parece pegársele como si realmente fuera de bombón. ¡Qué empacho! Ahora ya la humedece con su saliva cada vez que se ven, hasta cuando la besa en la cara, con un beso casto, tiene que dejarle el “rastro”.
Pero esta noche le tiene una sorpresa preparada, se marchará dejándole una caja de bombones vacía con una nota: “Ya se  han acabado los bombones, amor”.                                                                                                         
                                                         


viernes, 26 de febrero de 2016

SIESTA








SIESTA

Entro buscando refugio de la canícula, de estos días
largos del estío.

Penetro en lo más profundo de la casa, busco su silencio
hondo, su tenue penumbra, el frescor entre  
los anchos muros, de mi casa paterna.


El hogar de mi infancia, que me acoge como el útero
materno, dulce, amante y tierno, en su tibio refugio.


Descanso tranquila, duermo, ahí, me siento segura.
 Sola. A resguardo de todo.
                                                                                 Toñi Valentín