Se ha hecho una trenza y se da
unos pequeños pellizcos en las mejillas para darse color, se pinta un poco los
labios, con la barra rosa de su hermana, quiere estar guapa hoy, mira sus ojos
brillantes por la ilusión, ve su imagen atractiva y llena de vida en el espejo.
Hoy verá a Juan y seguro que le
pedirá que salgan formalmente, aún recuerda el beso que le dio en los labios
anoche al despedirse, y se acaricia la boca, al evocarlo, su corazón galopa veloz.
¡Cuanto tarda su hermana!
-¡Laura
vamos, date prisa, llegaremos tarde!
Mientras,
se mira en el espejo que le devuelve la imagen de una cara surcada de arrugas
por el paso del tiempo, una melena blanca, revuelta y estropajosa, con los
labios grotescamente pintados.
María se
levanta deprisa y aunque es temprano hace ya un rato que ha oído a su madre
levantarse al baño, se pasa las manos por la cara, angustiada y nerviosa ante
la perspectiva del nuevo día.
¿Qué personaje será hoy para su madre?
Y componiendo una sonrisa se acerca hasta el baño.
-¡Voy
mamá!
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