AFRICANO
Tambores de
guerra pueblan sus sueños.
En sus ojos
se cierne la noche.
Cabalgan los
jinetes del ApocalÍpsis en este
nuevo cielo
que aun es oscuro.
¿Quién dijo
que el paraíso era occidente,
dónde la
serpiente mentirosa?
¿Dónde la
manzana, dónde la luz?
Sobre él
miradas torvas, desconfiadas.
¿Quién dijo
libertad?
Contempla sus
manos grandes, negras,
Fuertes, sus
manos, llenas de nada.
Su cuerpo
joven, resistente, tan lleno de vida.
La selección
de la especie… ¡Tan inútil!
¿Dónde está
su lucha?
Guardianes
sin espadas, en fronteras invisibles.
¡Todo es
campo de batalla! Ya está cansado de luchar.
¡De nada
sirve huir…!
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